El contenido de agua en la piel disminuye de las capas internas a la superficie (del 80% en la dermis al 13% en el estrato córneo). Mantener el contenido de agua correspondiente en cada capa es de gran importancia para respaldar la fisiología y la integridad de la piel, sin embargo, los factores de estrés ambiental (clima cálido y seco, viento, frío, radiación solar) y el uso de productos agresivos pueden deshidratar la piel, por lo tanto tiende a perder su elasticidad y luminosidad y pueden aparecer líneas de deshidratación, además la piel deshidratada se vuelve más sensible, haciéndola más propensa a estas agresiones diarias.
Piel y Deshidratación







